Su silencio, desde una esquina, martillea sus pensamientos...
Si pudiera volver atrás, olvidar lo que hice.
Sigue callado, observando desde la distancia...
Antes de acabar la frase, sabía que no debía haberla dicho.
No hay sonido, no hay respuesta...
Una y otra vez las mismas palabras golpean mis recuerdos.
Y el teléfono sigue mudo en un rincón...
Ya es muy tarde, hoy tampoco llamará.
Y aún así, esperará despierto toda la noche, esperando la llamada imposible, removiendo en sus recuerdos... mientras la lluvia llena la ventana de lágrimas de silencio...
Estos días me levanto como un barco a la deriva, arrastrada por las olas... Extraños balanceos del ánimo... ahora arriba, dispuesta a comerme el mundo... ahora abajo, escondida para que el mundo no me coma a mí...