(así me siento)...
Cerré los ojos, no lo pensé más y salté...
Pero no había agua debajo... y aquí estoy, curándome las heridas. :¨C
Pero estoy segura... volveré a hacerlo. Ni lo dudes.
Tenían catorce años - o trece quizás- y nadie les había contado cómo funcionaba aquello. Él sólo sabía que le encantaba verla en la grada del deportivo los sábados por la mañana, cuando jugaba en el equipo del colegio su partido semanal en el campeonato escolar. Y ella sólo sabía que se pasaba la semana esperando a que llegara el sábado para que él sonriera al mirar a la grada - a ella quizás - cuando salía el equipo a calentar.